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Mensajes de salvación para todo aquel que crea no se pierda, sino tenga vida eterna (Juan 3:16)

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Calla, enmudece; (Marcos 4:35-41, Sermón)

Ese día al anochecer, les dijo a sus discípulos: —Crucemos al otro lado (Marcos 4:35)

Por: humberto garcía g. | Publicado: 17/11/2010 23:11 | | | #Cont:1

Jesús calma la tormenta

    (A) 35 Ese día al anochecer, les dijo a sus discípulos:

   —Crucemos al otro lado.
36 Dejaron a la multitud y se fueron con él en la barca donde estaba. También lo acompañaban otras barcas.37 Se desató entonces una fuerte tormenta, y las olas azotaban la barca, tanto que ya comenzaba a inundarse.38 Jesús, mientras tanto, estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal, así que los discípulos lo despertaron.

   —¡Maestro! —gritaron—, ¿no te importa que nos ahoguemos?
39 Él se levantó, reprendió al viento y ordenó al mar:

   —¡Silencio! ¡Cálmate!

   El viento se calmó y todo quedó completamente tranquilo.
40 —¿Por qué tienen tanto miedo? —dijo a sus discípulos—. ¿Todavía[
a]no tienen fe?
41 Ellos estaban espantados y se decían unos a otros:

   —¿Quién es éste, que hasta el viento y el mar le obedecen? Marcos 4:35-41 (Nueva Versión Internacional)
Jesús calma la tempestad, cortesía de: bendicionescristianaspr.com
Cuando Cristo nos llama-
a seguirle, no solo nos está
invitando a pertenecer a su
reino sino también a tener una
relación personal con El.

Para muchas personas, llegar a
entender esta gran verdad se
les hace muy difícil.

Muchos vienen a El y
quebrantan sus vidas en el altar
pero no logran entender cuan
especial son ellos para Dios.

Debido a esto, aun en la iglesia
no llegan a disfrutar de su
relación con el Señor.


Dios siempre ha tratado con sus
hijos en forma individual.

Dios no es Dios de multitudes,
sino de Abraham, de Moisés, de
María, de Noemí, de Jacob, en
otras palabras, El es Dios de
personas con nombres.

El es tu Dios, el es mi Dios.
El no es solo el Dios de todos nosotros.

Cuando yo me acerco a su
presencia, El sabe como yo me
llamo, El conoce mis
debilidades, El conoce mis
sentimientos.

No sólo los conoce sino que
también les interesa.
Y no lo sabe porque una
computadora se lo dice, o
porque un ángel le pasa mi
archivo.

El lo sabe porque aun desde el
vientre de mi madre ya el me
conocía, El mismo me formó.

El lo sabe porque mi espíritu
salió de El mismo, cuando sopló
aliento de vida a mi ser.

Aquel día cuando tu le
conociste, El te hizo una
invitación, te llamó hacia El, y
luego te invitó a pasar al otro lado.

No te llamo para que le
sirvieras en el mismo lugar.

Todo lo contrario, su invitación
era para llevarte a la tierra
prometida, a un lugar donde tú
pudieras llegar a la plenitud de
lo que El tiene para tu vida.

Un lugar donde Satanás no
tiene ni parte ni suerte.

Un lugar donde la relación es entre tú y El.

Esa es la razón por la cual el te unge con su aceite, con su perfume.

Esa es la razón por la cual el te llama su amigo.

Porque el esclavo solo sirve en
la casa pero no vive en la casa
de su Señor.

Pero cuando El te llamó a ti, no
lo hizo para que tú solo le
visitaras, sino que lo hizo para
que vivieras con El, para que
conocieras lo más íntimo
de su persona.

Te abrió las puertas de su
corazón, del corazón de Dios.

Jesús y el apóstol Pedro, cortesía de: vitral.org

Nuestro Padre Celestial también
atiende a las multitudes,
pero la relación es diferente.

Multitud es multitud.

Y la multitud se acerca y el le da una oportunidad.

Les predica, y les enseña,
Pero estos no pasan de ahí.

La persona que es multitud solo conoce de su poder,
de sus milagros, de su Palabra ungida.

Pero la persona que tiene una
relación personal con Jesús
conoce mucho más de ahí.

Conoce hasta donde Jesús le ama.
Ves, la multitud puede ser
religiosa, puede hasta hablar
como si fuese familia porque
puede visitar al Señor en la orilla.

Pero el de la casa, ese
ha sabido lo que es estar en
medio de tormentas, y aun así
seguirlo amando, y aun así,
seguir sirviéndole.

El de la casa ha podido aprender,
a oír su voz aun cuando esta es
solo un suave silbido, ha
aprendido a humillarse delante
de El cuando todavía no tiene
la victoria en sus manos.

No solo se humilla a El cuando
le falta algo, o cuando necesita
algo, sino que la revelación de
tanta grandeza, de tanta
maravilla va creciendo con
cada conversación, con cada
camino por donde juntos
navegan.

La multitud le sirve con temor,
con temor de ser castigado.

El de la casa, su temor es
reverencia.
No es temor de ser castigado,
es reverencia porque entiende
y conoce delante de quien se
encuentra.

Tú sabes que tú eres
imperfecto.

Tú sabes que no le mereces.

Tú sabes que razones de más
tiene El para castigarte.

Pero aun así, sigues viendo su
amor, sigues viendo hasta
donde El realmente te ama.

Y es tanto así que
Llega un momento en que
tienes que preguntarle,
¿por qué?
¿Por qué Jesús, por qué me
sigues amando?
Nos sentimos, al igual que
Pedro cuando cayendo de
rodillas delante de El le dijo que
se apartara, porque el era un
hombre pecador.
 
8 Al ver esto, Simón Pedro cayó de rodillas delante de Jesús y le dijo:

   —¡Apártate de mí, Señor; soy un pecador!

 Lucas 5:8 (Nueva Versión Internacional)
 
Jesús y la pesca milagrosa, cortesía de: mhid.com

Pero de alguna manera, cuando crees que ahora si El se
apartara de ti, vuelves a sentir como su mano se extiende- buscando la tuya y te invita a que le sigas,
te deja saber que todavía no se
ha dado por vencido contigo,
todavía te sigue invitando,
a pasar al otro lado.

En momentos así, le amas más
todavía, con un amor que la
multitud no puede conocer
porque han sido momentos muy
íntimos, momentos que ni aun
los que están a tu alrededor
muchas veces pueden comprender.

Al venir a Jesús, nuestras vidas comienzan a tomar un nuevo camino.

Un camino que nos lleva a la perfecta voluntad de Dios.

El es el alfarero y nosotros el barro en sus manos.

El enemigo de las almas se
enfurece al ver que quien
iba antes rumbo al infierno,
ahora va camino al cielo, con
nuevas vestiduras, con nueva
forma de hablar, con nueva
forma de sentir, y más todavía,
con un nuevo acompañante a la
cabecera de su barca; y ese es
el Rey de reyes y Señor de señores.

Inmediatamente comienza a
lanzar dardos de fuego contra
nuestra mente.
Muchas veces, las tormentas se hacen violentas y tal pareciera que nuestra nave se hunde.

En esas tormentas, vienen
tristezas, algunas por
problemas en el hogar aun con
los seres que más amamos.

Otras, por enfermedades en
nuestros cuerpos, que nos
debilitan, y nos impiden poder
servir a nuestro Cristo como quisiéramos.

Otras, por batallas internas
contra nuestra propia carne por
continuas tentaciones que nos
llevan a vicios, a pérdida de tiempo precioso, a tal punto que nosotros mismos comenzamos a tirar agua adentro de nuestra barca.

Otras, por una terrible soledad, que aun teniendo personas a nuestro alrededor, no podemos encontrar la paz y el amor que tanto deseamos.

Y en medio de estas tormentas quizás nos preguntamos, al igual que los discípulos, estará Jesús con nosotros?
Como es que estando en la misma barca, El no parece notar que me estoy hundiendo?

La mujer que tocó el manto de jesús, cortesía de: facebook.com

Al igual que los discípulos, en medio de las tormentas, olvidamos a quien es que realmente tenemos en la popa de nuestra barca.

Olvidamos, y en lugar de entender que todo es parte de un proceso, y que Jesús sigue siendo el mismo poderoso que sana a los enfermos, que levanta a los paralíticos, que resucita a los muertos, que le da vista a los ciegos, que trae la paz verdadera a nuestros corazones, que salva a nuestra familia.

En lugar de comenzar a confesar con nuestras bocas y creer en nuestros corazones, comenzamos a preguntarnos si Dios todavía estará con nosotros.

Pero en esta hora, yo te quiero decir que, Jesús todavía esta en la barca, todavía al igual que en aquella ocasión, El se LEVANTA,

Porque cuando la tormenta se hace mas fuerte y se hace más grande,
se manifiesta su poder!

No importa cuan terrible sea tu enfermedad, no importa si ya los médicos te han dicho que no tienes cura, o si ya parece
haberse secado tu vida, El todavía sigue,
LEVANTÁNDOSE, y quiero
que lo oigas, porque su voz no
se ha apagado, su voz sigue
teniendo el mismo tono de poder:

Cuando el viento se movía con fuerza en contra de la pequeña barca, Jesús le ordenó, Calla.

Y a esa enfermedad, El la llama por nombre y le ordena, Calla, Calla porque no te permito que le sigas mintiendo a mi hijo.
Yo soy Jehová tu sanador.
Sus enfermedades las llevé yo en mis llagas.

Calla, porque la única voz que aquí, tiene autoridad, que aquí, tiene la Verdad, es mi voz.

Hermano;
Esa voz que te dice al oído, vas a perder a tu familia, vas a perder al ser que amas, ya lo de ustedes no tiene solución, cuando El ve que esa voz esta ocasionando efecto en tu vida; entonces El se levanta en medio de tu aparente fracaso, en medio de tu desesperación y ordena a la voz inmunda Calla, Calla porque no te permito que le sigas mintiendo a mi hijo.
Calla, porque su amor, ese sentimiento de sacrificarse por la otra persona, ese sentimiento de cuidarla, lo puse yo en su corazón y ninguna mentira se lo podrá arrebatar.

En los momentos cuando se levanta un murmullo contra tu ministerio, contra el precioso llamado de Dios, cuando voces inmundas comienzan a profetizar contra el regalo que Dios te ha dado, diciéndote, ya no tienes unción, ya el espíritu de Dios se ha apartado de ti, tú no sirves para ministro, tu no sirves para trabajar en el altar de Dios, El se LEVANTA, te abraza, te sostiene con su manto y ordena a la voz inmunda Calla, Calla porque no te permito que le sigas mintiendo a mi hijo.

A quien yo llame, tú no lo tocas, escucha bien y enmudece espíritu inmundo, porque ungido de Dios es mi hijo.

A esa persona que aun caminando con Jesús ha caído en vicios, ha caído en tentaciones diabólicas, y pareciera que no tiene salida, que esta ahogándose, que el agua ya ha pasado y a entrado hasta en las cosas mas importante de su vida, ahí es donde más grande Jesús se manifiesta en el, (o) en ella, porque para muchos, Jesús ya les dejó hace tiempo, para muchos es imposible que siendo un pecador que está en vicios, que quizás hasta en otras cosas inmundas está caminando, para ellos es imposible que Jesús todavía esté en su barca,
pero,
hoy con denuedo te digo, que su amor por ti traspasa todo entendimiento, que tu dolor, tu angustia, tu desesperación, El la ha visto, y se LEVANTA en esta noche y ordena CALLA, Calla porque no te permito que le sigas mintiendo a mi hijo. Mi unción pudre el yugo, mi presencia lo hace libre, y solo por creer en tus mentiras ha estado atado, pero en este mismo momento te ordeno que CALLES, te prohíbo que le sigas hablando.

Amado hermano, amada hermana, solo hay una voz que tienes que escuchar.
No escuches el ruido de los vientos.
No escuches el rumor de la tempestad.
No mires lo que el mundo quiere que tú mires.

Para Dios TODO es posible.
Cuando Jairo iba contento hacia su casa porque Jesús iba con el a sanar a su hijita, la gente vino a decirle que no molestara
más a Jesús, que su niña ya había muerto.
Jesús hizo que el lo mirara, que el pusiera su mirada en El, en Jesús, en su Señor, y le dijo, no temas, cree solamente.
Jesús resucita a la hija de Jairo, cortesía de: buenanueva.net

49 Todavía estaba hablando Jesús, cuando alguien llegó de la casa de Jairo, jefe de la sinagoga, para decirle:

   —Tu hija ha muerto. No molestes más al Maestro.
50 Al oír esto, Jesús le dijo a Jairo:

   —No tengas miedo; cree nada más, y ella será sanada. Lucas 8:49-50 (Nueva Versión Internacional)

Hoy yo quiero pedirte lo mismo,
yo no sé que te ha estado atormentando, yo no sé que voz tú has estado escuchando, pero algo sí sé, que Jesús ha hecho llegar este mensaje a tu vida, para que dejes de ser multitud, para que pongas tu mirada en El y solo en El, para que te atrevas a creer.

Cualquier otra voz se tiene que callar en estos momentos en el nombre poderoso de Cristo Jesús.

Solo escucha su voz, su preciosa voz.
Escucha su voz profetizando palabra de bendición sobre tu casa, sobre tu cuerpo, sobre tus finanzas.
Escucha, escucha esa dulce voz, la voz del ser que más te ama.
No, no te pido que lo hagas por rutina, porque es demasiado valioso este momento para que ignores lo que aquí esta pasando.

Todo pensamiento vano lo echamos a un lado, toda rutina, toda religiosidad, la ponemos a un lado, es demasiado grande lo que aquí está pasando para que tú no seas bendecido.
EL LLAMADO
No sé como tú te encuentras, pero sí sé, que el poder de Dios te puede alcanzar en este preciso momento y que tu vida puede recibir esa bendición que tanto necesitas.
Escucha la voz de tu Mesías, y dale el espacio para que te bendiga! Toma un tiempo,
ahora mismo y ábrele tu corazón a Cristo, dale espacio para que El haga la obra, en este momento donde El esta levantando tu fe, El está tocando tu espíritu, preséntale tu necesidad.
Cual es tu tormenta?  Díselo, dile en que te estas ahogando, y hoy mismo declaro el milagro,
En tu vida, sé que es Su Voluntad, porque El todavía sigue teniendo poder sobre el viento y el mar, por muy grande que este sea
! Amén.

Por: _JOHNNY RAMOS_

 



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