Las palabras de Jesús a Pedro son reveladoras: 31 En seguida Jesús le tendió la mano y, sujetándolo, lo reprendió: ?xml:namespace>
—¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste? Mateo 14:31 (Nueva Versión Internacional). Pedro dejó de confiar en Jesús. Cuando sentimos que ya no podemos confiar a Jesús nuestras vidas, nuestros sentimientos, o nuestro futuro, nos preocupamos. Y eso es pecado, porque estamos asumiendo responsabilidades que pertenecen al Señor. Estamos rehusando tercamente colocarnos en sus fuertes manos.

Podemos llegar al punto en que nuestra preocupación nos beneficie. Para convertir nuestra preocupación en oportunidad, podemos dar los siguientes pasos:
v Volver nuestra atención a Dios
v Confiar más allá de nosotros mismos
v Hablar con alguien que esté interesado
v Echar nuestras ansiedades sobre el Señor
1. Volver nuestra atención a Dios. Las personas que se preocupan han enfocado la mirada en las consecuencias de acontecimientos que no han sucedido todavía. Se sienten vulnerables y esperan lo peor. Asumen la responsabilidad de cosas que están afuera de su control. Pero si recurren a Dios, encontrarán en su carácter la respuesta a su vulnerabilidad. Donde mejor se ve el carácter de Dios es en su Palabra.

Dios está en todas partes. 7¿A dónde podría alejarme de tu Espíritu?
¿A dónde podría huir de tu presencia? Salmos 139:7 (Nueva Versión Internacional)23»¿Soy acaso Dios sólo de cerca?
¿No soy Dios también de lejos? —afirma el Señor—.
24¿Podrá el *hombre hallar un escondite
donde yo no pueda encontrarlo? —afirma el Señor—.
¿Acaso no soy yo el que llena los cielos y la tierra? —afirma el Señor—. Jeremías 23:23-24 (Nueva Versión Internacional). No podemos ir a ningún lugar donde no esté Dios. No hay lugar, no importa cuán solos nos sintamos, donde Dios no pueda estar. ¡El está en todas partes!
Dios lo sabe todo.20Si he pecado, ¿en qué te afecta,
vigilante de los *mortales?
¿Por qué te ensañas conmigo?
¿Acaso te soy una carga?[a] Job 7:20 (Nueva Versión Internacional). 13 El Señor observa desde el cielo
y ve a toda la *humanidad;Salmos 33:13 (Nueva Versión Internacional). El sabe que tenemos miedo, que nos sentimos mal, sabe lo que nos asusta. Mientras más nos preocupamos. Más nos parece que Dios ignora nuestra situación. No conocemos el futuro, pero Dios sí. El sabe cómo van a salir las cosas. Conoce nuestras necesidades.
1 Cuando Abram tenía noventa y nueve años, el Señor se le apareció y le dijo:

26 —Para los hombres es imposible —aclaró Jesús, mirándolos fijamente—, mas para Dios todo es posible. Mateo 19:26 (Nueva Versión Internacional).
Los que se preocupan creen que nadie tiene poder para detener las cosas malas que podrían pasar. Ni siquiera Dios –piensan-puede impedir que su hija quede embarazada o que su hijo vaya a la cárcel. Per Dios tiene un poder sin límites. La respuesta a la pregunta de Génesis 18:14 que dice:”¿Hay para Dios alguna cosa difícil?”, es ¡no!
1.2 Dios puede llevar nuestras cargas. Las inquietudes de la vida que nos pesan tanto se pueden colocar en los hombros de Dios. El está más interesado que nosotros en nuestra salud, nuestros hijos y nietos, la salvación de nuestros seres queridos, la paz mundial. Dios ayudó a David a matar a un oso, a un león y al gigante filisteo. Protegió a David de la rabia asesina de Saúl. Lo cuidó en le país enemigo. Quizá esa es la razón por la que David pudo escribir: 22Encomienda al Señor tus afanes,
y él te sostendrá;
no permitirá que el justo caiga
y quede abatido para siempre. Salmos 55:22 (Nueva Versión Internacional)
Pero, ¿cómo pasamos nuestras cargas a Dios? ¿Cómo las colocamos en sus hombros y las dejamos ahí?
Actuando en base a lo que sabemos. Sabemos que El todo lo puede y que es un Dios confiable. Cuando nos preocupamos, dejamos de confiar en El. Nos colocamos en su lugar. Le estamos diciendo que lo podemos hacer mejor. Tenemos que dejárselo a El.
Caminaba yo junto a la playa salpicada de piedras. Un niño trataba de cargar un saco de piedras que había recogido. No podía ir al paso que iba su familia. Se cayó una o dos veces. No tenía la fuerza para arrastrar esa pesada carga. Entonces lo vio su hermano mayor. Se volvió, recogió a su hermanito y al saco de piedras, y los cargó a ambos. Eso es lo que Dios quiere hacer una vez que extendamos los brazos hacia El. Guímel 5Encomienda al Señor tu *camino;
confía en él, y él actuará. Salmos 37:5 (Nueva Versión Internacional)
consecuencias de lo que está delante: ¿Qué preguntas saldrán en el examen? ¿Cómo me irá en el dentista? ¿Será nuestra ciudad azotada por un tornado, un huracán o un terremoto?
La preocupación comenzó en el jardín del Edén después que Adán y Eva habían pecado. Se escondieron de Dios porque tuvieron miedo de las consecuencias de su decisión de comer el fruto prohibido (Génesis 3:10). “Tuve miedo” –dijo Adán. (1)
Saber que Dios es bueno, que nada malo puede salir de El, ayuda a alejar el miedo. Cuando podemos decir como David, Tet 8Bueno y justo es el Señor;
por eso les muestra a los pecadores el camino.Salmos 25:8 (Nueva Versión Internacional), encontramos seguridad. Cuando nos preocupamos por el futuro, podemos seguir el ejemplo del salmista: 8Prueben y vean que el Señor es bueno;
*dichosos los que en él se refugian. Salmos 34:8 (Nueva Versión Internacional).

David conocía la bondad y el amor de Dios por experiencia. Es por eso que pudo decirnos que, aun cuando estaba en los valles más oscuros de la vida, no temía al mal, 4Aun si voy por valles tenebrosos,
no temo peligro alguno
porque tú estás a mi lado;
tu vara de pastor me reconforta.Salmos 23:4 (Nueva Versión Internacional). En el salmo 31 escribió sobre terribles experiencias de la vida, como ser abandonado por los amigos, 11Por causa de todos mis enemigos,
soy el hazmerreír de mis vecinos;
soy un espanto para mis amigos;
de mí huyen los que me encuentran en la calle.
12Me han olvidado, como si hubiera muerto;
soy como una vasija hecha pedazos. Salmos 31:11-12 (Nueva Versión Internacional) y atacado por sus enemigos, 13Son muchos a los que oigo cuchichear:
«Hay terror por todas partes.»
Se han confabulado contra mí,
y traman quitarme la vida. Salmos 31:13 (Nueva Versión Internacional). No obstante podía decir: 14Pero yo, Señor, en ti confío,
y digo: «Tú eres mi Dios.»
15Mi vida entera está en tus manos;
líbrame de mis enemigos y perseguidores. Salmos 31:14-15 (Nueva Versión Internacional).
Cuando tenemos miedo, podemos hacer algo. Una y otra vez la Biblia nos dice que no debemos temer. Nuestra responsabilidad, aceptando la bondad y el amor de Dios, es optar por lo mismo que optó David. Debemos decir: 2Por eso, no temeremos
aunque se desmorone la tierra
y las montañas se hundan en el fondo del mar; Salmos 46:2 (Nueva Versión Internacional).
1.4 Dios puede sostenernos. En un contexto en el que había hablado de guerra, hambre, y hombres perversos, David decía que los que confían en Dios “serán saciados”, 19En tiempos difíciles serán prosperados;
en épocas de hambre tendrán abundancia. Salmos 37:19 (Nueva Versión Internacional). El significado básico aquí es que no temblarán; serán sacudidos. En medio de las preocupaciones legítimas de la vida, no tenemos que estremecernos de miedo. ¿Porqué? Porque Dios puede sostenernos con su poder.
Cuando nos sentimos vulnerables, las inquietudes nos distraen. Somos como un padre cuyo hijo de tres años está en el hospital tratando de superar una peligrosa infección. El se va a trabajar mientras que la madre se queda junto a su cama. Pero incluso mientras trabaja, parte de su pensamiento está siempre en ese cuarto de hospital con su pequeño hijo. Toda madre que ha visto a su hijo ir ala guerra sabe lo que se siente. Así se siente un padre cuando su hija tiene un novio por primera vez, o cuando su hijo adolescente llega tarde por la noche con el automóvil. (1)
REFERENCIAS